El colombiano Fernando Montealegre Zapata, académico en la escuela de ciencias biológicas de la universidad inglesa de Bristol, ha recreado por primera vez el canto de un grillo que existió hace 165 millones de años, en el periodo Jurásico.
Los pormenores de ese experimento, que ha permitido descubrir nuevos detalles sobre la evolución de los grillos, se publican hoy en la revista científica estadounidense "Proceedings of the National Academy of Sciences" (PNAS). La reproducción del canto, que el insecto (al igual que los grillos actuales) utilizaba para atraer a las hembras, fue posible gracias al hallazgo en China del fósil de un ejemplar en perfecto estado de conservación que data del periodo Jurásico. Los catídidos se diferencian de los demás grillos porque tienen las alas asimétricas y producen cantos con ultrasonido, dirigidos a hembras específicamente sintonizadas a ese canal, para eludir a depredadores como los murciélagos, indica el experto. La otra familia de grillos, que habita a ras de suelo, tiene las alas simétricas y son mucho más ruidosos para el oído humano, con cantos musicales en frecuencias bajas.
Los grillos de cualquier tipo emiten su canto frotando con una raspa que tienen en el ala inferior izquierda una lima con dientecillos situada en la superior derecha. Para recrear el sonido del fósil, el experto colombiano, junto con su colega en Bristol Daniel Robert, estudió sus características morfológicas, que difieren de los catídidos actuales en que sus alas eran en esa época simétricas y tenía instrumentos estriduladores (de producción de sonido) en toda su superficie.
"Conociendo la morfología del fósil, me fui a los grillos de árbol existentes, los más cercanos, que cantan en alta frecuencia, y saqué una curva de calibración para las sesenta especies existentes, computando la frecuencia a que cada especie canta", explicó. Mediante cálculos matemáticos y con la referencia de unos catídidos actuales ubicados en Madagascar, concluyó que el insecto hubo de producir "canciones musicales con la emisión de frecuencias únicas y puras".
Así, consiguió reproducir el supuesto canto del grillo jurásico, con un tono a una frecuencia de 6,4 kilohercios en el que cada unidad de sonido dura unos 16 milisegundos.
"En la época del fósil no había murciélagos, por lo que el Archaboilus debía cantar más repetitivamente que las especies de ahora", que lo hacen a intervalos y con distinta intensidad para despistar a esos depredadores, indicó a Efe.
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